El estado comunicador y la mediática del poder.
En América Latina las relaciones entre medios y
Estado son bien complejas, ambiguas y contradictorias. Casi siempre es una
relación entre medios de comunicación y gobiernos porque hay pocas políticas de
Estado, pues cada gobierno acomoda leyes, poder y medios para asegurar su
éxito. ¡La comunicación como gobierno! ¡La efervescencia del Estado
Comunicador!1 Y del otro lado el gran poder de los medios de comunicación para
incidir en la toma de decisiones; los medios de comunicación han optado
políticamente hacia la derecha para defender al mercado; la crisis de la
legitimidad del periodismo y el auge de los medios comunitarios y digitales en
el internet. ¡La mediática del poder!
El Estado
comunicador y la mediática del poder son posibles porque los medios de
comunicación inciden en los modos de la política, la gobernabilidad y la
democracia; porque habitamos una democracia mediática, una política del
espectáculo y una gobernabilidad que se juega en encuestas de favorabilidad;
porque comunicación y política son juegos de afectos y celebraciones del ego.
La comunicación, por su gran capacidad de seducción pública y por su valor estratégico en lo económico, tecnológico y político, despierta pasiones excesivas y casi perversas por parte del poder. El poder del gobierno, el poder de los empresarios, el poder de los políticos, el poder de los ciudadanos. Así, en América Latina los medios de comunicación expresan y son escenarios de conflicto y tensión que afectan la calidad de la democracia.
Por: Aurelina Rosario Encarnación
Dominicana
@aurelina-rosario-rd
Locutora
Voice Over
Estudiante de término de Periodismo

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