martes, 20 de octubre de 2020

2da Parte ¿DEFENDER A LOS MEDIOS DEL ESTADO O AL ESTADO DE LOS MEDIOS Y LOS PERIODISTAS?

 

                                                               Asuntos y preocupaciones.



 Estado y gobierno. En América Latina no hay políticas de comunicación en perspectiva de Estado sino en función de los gobiernos. Luego no es posible hablar de las relaciones entre medios de comunicación y Estado, sino entre medios de comunicación y gobierno. Tal vez hay que destacar el caso de Uruguay, donde más se acerca a pensar la comunicación y el sistema de medios como un asunto de Estado.

Divorcio entre medios de comunicación y periodistas. Los medios son distintos a los periodistas. En América Latina los medios de comunicación optaron por defender el negocio y por eso se convirtieron en actores políticos con agenda de modelo liberal de mercado. Los periodistas y la calidad de información no interesan. Por tanto, los periodistas se están quedando sin credibilidad, sin trabajo y sin lugar en el mundo. Los medios siguen siendo buenos negocios. La noticia: el periodista es abandonado y asistimos a su separación de “su esposo” los medios de comunicación.

La libertad de expresión y la información. “La mejor ley es la no ley”, “la mejor política de comunicación es la que no existe”, afirman los dueños de los medios. Y es que los medios privados han creado su propia realidad. Una que se guía por una moral de clan que representa a los dueños del poder y que expresa poca transparencia informativa y económica. Una que basándose en el poder moral y la tradición liberal de la libertad de expresión afirma su derecho a juzgar, condenar, absolver, ordenar o gobernar. Una libertad de información que defiende posturas conservadoras y el libre mercado. Su modo de actuar es la concentración mediática, pocos empresarios son dueños de muchos medios y sólo les interesa el negocio e imponer un sistema de pensamiento y discurso único; en general, la tendencia es que los medios informan y piensan y hacen política de derecha, y no se quiere ofender ni al poder gobernante ni al poder del anunciante… El resultado: desconexión de los medios con los ciudadanos y conexión con el poder; los medios dejaron de ser contrapoder; baja credibilidad y legitimidad social de los medios. Ahí es cuando surge la necesidad de regular el poder de concentración y es ahí donde aparece el tema de las concesiones y licencias de radio, televisión y telecomunicaciones. Una historia de lucha entre gobiernos y medios con baja calidad periodística y baja tolerancia democrática.

 Gobernar es ganar la batalla de la información. Y todo vale para comprar la conciencia pública. Y los gobiernos desarrollan una obsesión por lo mediático. Su justificación es que en los medios de comunicación privados se está jugando con la salud mental de los ciudadanos porque se informa con propaganda engañosa, basada en el terror mediático, la desinformación y la propiedad. Y es que se cree que el poder se ha desplazado de los gobiernos hacia la opinión pública… el poder reside, por tanto, en quienes informan. Por eso se considera que tener a los medios de comunicación del lado del gobierno es indispensable para la gobernabilidad de éxito en las encuestas y es una doctrina de seguridad nacional frente al terrorismo mediático. Por eso, hacer política es estar/tener/ gobernar con los medios a favor. En este contexto, el gobierno tiene que orientar el “mercado de la opinión pública” a través de incentivos, legislación especial en nombre de los niños y la responsabilidad social, monitoreo de lo que los medios informan, diseño estratégico de la propaganda, manejo discrecional de la publicidad oficial, creación de un sistema estatal de medios, redes de comunicadores populares como producción controlada de información a través de un Centro de Información o una agencia de noticias. El gobierno se convierte en un productor de información, no responde las preguntas de los periodistas, pero acusa y crítica, persigue legal e ilegalmente al que piensa distinto, realiza campañas de difamación contra los medios que no están con el gobierno, usan la publicidad oficial para premiar/castigar/cooptar a periodistas y medios. Se busca la dictadura mediática y el control de la libertad de información para comprar conciencias y poner en escena el Estado Comunicador. La justificación es que se está en una guerra mediática, en una lucha por la hegemonía comunicacional e informativa y por el control de las ideas públicas y hasta de la vida privada. Hasta ahora el gobierno va ganando la batalla y la iniciativa política.

Sistema de medios gubernamentales. Se les llama públicos o de los ciudadanos o de Estado o que responden a la institucionalidad política. Pero no, son sólo de ¿ Por qué nos odian tanto ? [9 ] propaganda de gobierno. Como los medios son el escenario de la lucha política desde los gobiernos se quiere tener medios propios para ganar las batallas. La estrategia es no dar sosiego a la opinión pública, estar ahí siempre haciéndose visible y gobernando en público. Así el sistema de medios de gobierno consiste en crear un sistema de medios públicos, más un sistema de medios comunitarios, más un sistema de medios privados pero controlados, más una altísima inversión en publicidad y propaganda, más presencia permanente en cadenas que van por todos los canales de televisión… La estrategia consiste en proveer mucha información y promover mucha opinión. Lo cierto es que los sistemas de medios gubernamentales se hacen para conversos, y enfatizan en lo informativo e ideológico y tienen poco público, poco rating. Y tampoco hacen diferencia en los criterios periodísticos.

 El derecho ciudadano a la comunicación. La reacción ciudadana es huir y desconectarse ante la manipulación mediática de los gobiernos, la corrupción mediática de los privados y el periodismo ejercido como propaganda. Los ciudadanos van quedando por fuera de la relación medios-gobierno. Así mismo, la ciudadanía manifiesta una total hostilidad contra los medios de comunicación. Entonces, surgen los modos del periodismo popular y el internet y el celular como otros modos de comunicación que se conectan más con las necesidades ciudadanas. Los periodismos ciudadanos evitan la retórica educativa, ideológica y contenidista de los medios gubernamentales y asumen el tono del entretenimiento popular de los medios privados, así la fórmula es combinar música popular, participación ciudadana, pluralismo de ideas. Y aprovechar que la radio, el internet y el celular son los medios que mejor se acercan a la ciudadanía y la diversidad. Una esperanza. Eso sí hay que entrenar en ciudadanía, en ganar más conciencia y movilización cívica, mayor juego del ciudadano en el control de los medios. Calidad periodística. El elemento diferencial es la calidad… no hay calidad sin libertad, ni libertad sin democracia. Hay que recuperar el periodismo de calidad, el periodismo de combate y el humor que salva la dignidad de la profesión.

 Fuente consultada

Libro:  ¿Por qué nos odian tanto?

Capitulo:1, por Omar Rincón Director del Centro de Competencia en Comunicación de la Friedrich Ebert

Por: Aurelina Rosario Encarnación 

Dominicana 

@aurelina-rosario-rd 

Locutora 

Voice Over 

Estudiante de término de Periodismo

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