Asuntos
y preocupaciones.
Estado y gobierno.
En América Latina no hay políticas de comunicación en perspectiva de Estado
sino en función de los gobiernos. Luego no es posible hablar de las relaciones
entre medios de comunicación y Estado, sino entre medios de comunicación y gobierno.
Tal vez hay que destacar el caso de Uruguay, donde más se acerca a pensar la
comunicación y el sistema de medios como un asunto de Estado.
Divorcio
entre medios de comunicación y periodistas. Los medios son
distintos a los periodistas. En América Latina los medios de comunicación
optaron por defender el negocio y por eso se convirtieron en actores políticos
con agenda de modelo liberal de mercado. Los periodistas y la calidad de
información no interesan. Por tanto, los periodistas se están quedando sin
credibilidad, sin trabajo y sin lugar en el mundo. Los medios siguen siendo
buenos negocios. La noticia: el periodista es abandonado y asistimos a su
separación de “su esposo” los medios de comunicación.
La
libertad de expresión y la información. “La mejor ley es la no
ley”, “la mejor política de comunicación es la que no existe”, afirman los
dueños de los medios. Y es que los medios privados han creado su propia
realidad. Una que se guía por una moral de clan que representa a los dueños del
poder y que expresa poca transparencia informativa y económica. Una que
basándose en el poder moral y la tradición liberal de la libertad de expresión
afirma su derecho a juzgar, condenar, absolver, ordenar o gobernar. Una
libertad de información que defiende posturas conservadoras y el libre mercado.
Su modo de actuar es la concentración mediática, pocos empresarios son dueños
de muchos medios y sólo les interesa el negocio e imponer un sistema de
pensamiento y discurso único; en general, la tendencia es que los medios
informan y piensan y hacen política de derecha, y no se quiere ofender ni al
poder gobernante ni al poder del anunciante… El resultado: desconexión de los
medios con los ciudadanos y conexión con el poder; los medios dejaron de ser
contrapoder; baja credibilidad y legitimidad social de los medios. Ahí es
cuando surge la necesidad de regular el poder de concentración y es ahí donde
aparece el tema de las concesiones y licencias de radio, televisión y
telecomunicaciones. Una historia de lucha entre gobiernos y medios con baja
calidad periodística y baja tolerancia democrática.
Gobernar es ganar la batalla de la información.
Y todo vale para comprar la conciencia pública. Y los gobiernos desarrollan una
obsesión por lo mediático. Su justificación es que en los medios de
comunicación privados se está jugando con la salud mental de los ciudadanos
porque se informa con propaganda engañosa, basada en el terror mediático, la
desinformación y la propiedad. Y es que se cree que el poder se ha desplazado
de los gobiernos hacia la opinión pública… el poder reside, por tanto, en
quienes informan. Por eso se considera que tener a los medios de comunicación
del lado del gobierno es indispensable para la gobernabilidad de éxito en las
encuestas y es una doctrina de seguridad nacional frente al terrorismo
mediático. Por eso, hacer política es estar/tener/ gobernar con los medios a
favor. En este contexto, el gobierno tiene que orientar el “mercado de la
opinión pública” a través de incentivos, legislación especial en nombre de los
niños y la responsabilidad social, monitoreo de lo que los medios informan,
diseño estratégico de la propaganda, manejo discrecional de la publicidad
oficial, creación de un sistema estatal de medios, redes de comunicadores
populares como producción controlada de información a través de un Centro de
Información o una agencia de noticias. El gobierno se convierte en un productor
de información, no responde las preguntas de los periodistas, pero acusa y
crítica, persigue legal e ilegalmente al que piensa distinto, realiza campañas
de difamación contra los medios que no están con el gobierno, usan la
publicidad oficial para premiar/castigar/cooptar a periodistas y medios. Se
busca la dictadura mediática y el control de la libertad de información para
comprar conciencias y poner en escena el Estado Comunicador. La justificación
es que se está en una guerra mediática, en una lucha por la hegemonía
comunicacional e informativa y por el control de las ideas públicas y hasta de
la vida privada. Hasta ahora el gobierno va ganando la batalla y la iniciativa
política.
Sistema
de medios gubernamentales. Se les llama públicos o de los
ciudadanos o de Estado o que responden a la institucionalidad política. Pero
no, son sólo de ¿ Por qué nos odian tanto ? [9 ] propaganda de gobierno. Como
los medios son el escenario de la lucha política desde los gobiernos se quiere
tener medios propios para ganar las batallas. La estrategia es no dar sosiego a
la opinión pública, estar ahí siempre haciéndose visible y gobernando en
público. Así el sistema de medios de gobierno consiste en crear un sistema de
medios públicos, más un sistema de medios comunitarios, más un sistema de
medios privados pero controlados, más una altísima inversión en publicidad y
propaganda, más presencia permanente en cadenas que van por todos los canales
de televisión… La estrategia consiste en proveer mucha información y promover
mucha opinión. Lo cierto es que los sistemas de medios gubernamentales se hacen
para conversos, y enfatizan en lo informativo e ideológico y tienen poco
público, poco rating. Y tampoco hacen diferencia en los criterios
periodísticos.
El derecho ciudadano a la comunicación. La reacción ciudadana es huir y desconectarse ante la manipulación mediática de los gobiernos, la corrupción mediática de los privados y el periodismo ejercido como propaganda. Los ciudadanos van quedando por fuera de la relación medios-gobierno. Así mismo, la ciudadanía manifiesta una total hostilidad contra los medios de comunicación. Entonces, surgen los modos del periodismo popular y el internet y el celular como otros modos de comunicación que se conectan más con las necesidades ciudadanas. Los periodismos ciudadanos evitan la retórica educativa, ideológica y contenidista de los medios gubernamentales y asumen el tono del entretenimiento popular de los medios privados, así la fórmula es combinar música popular, participación ciudadana, pluralismo de ideas. Y aprovechar que la radio, el internet y el celular son los medios que mejor se acercan a la ciudadanía y la diversidad. Una esperanza. Eso sí hay que entrenar en ciudadanía, en ganar más conciencia y movilización cívica, mayor juego del ciudadano en el control de los medios. Calidad periodística. El elemento diferencial es la calidad… no hay calidad sin libertad, ni libertad sin democracia. Hay que recuperar el periodismo de calidad, el periodismo de combate y el humor que salva la dignidad de la profesión.
Fuente consultada
Libro: ¿Por qué nos odian tanto?
Capitulo:1, por Omar Rincón Director del Centro de Competencia en
Comunicación de la Friedrich Ebert
Por: Aurelina Rosario Encarnación
Dominicana
@aurelina-rosario-rd
Locutora
Voice Over
Estudiante de término de Periodismo

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